A Manuel Fuentes

Fragmentos de papel, textos dedicados al artista

El 3 de Octubre de 2018 surge Amalgama, una exposición en la que 22 artistas brindaron homenaje a Manuel Fuentes, amigo y compañero del gremio. Ángel Maroto, Fernando Sordo, Gabriel Cruz Marcos, Nacho Llamas, Pepe Morata, Alberto Romero, Ángel González Fernández, Eduardo Sánchez Beato, Félix Villamor, Fernando Salinero, Fernando Jiménez Silva, Isabel Vera, José Luis López Romeral, Julián J. Jule, Luis Acosta, Miguel Mejía, Mihai Cámara, Óscar Albariño, Raimundo de Pablos, Rosa Hortelano, Isidro Rodríguez, y Juan Mota estuvieron presentes con sus obras en este encuentro. La escultura, pintura o fotografía no fueron las únicos lenguajes empleados, diferentes tipologías textuales se convirtieron en otra herramienta de expresión. Una dedicatoria que ya forma parte de las “ Memorias “ de Manuel Fuentes Lázaro. Dos escultores, dos pintores, una Doctora y un escritor, desde la admiración, cariño y respeto, desnudan al artista y su obra, y lo hacen abriéndonos una puerta que atravesaremos realizando un viaje introspectivo literario que nos va a llevar a comprender ese mundo más íntimo del artista.

Textos a Manuel Fuentes Lázaro

 Conocí a Manolo Fuentes en los años 70 cuando se iniciaron las actividades de Tolmo, y más adelante lo tuve como alumno en la Escuela de Artes de Toledo. Él ya disponía de unos conocimientos escultóricos aprendidos en Madrid, y de alguna forma intuí que buscaba aprender como hacer su escultura en hierro. Yo lo que le enseñé fueron los oficios que conforman la forja del hierro para que él, a través de esas técnicas, realizara sus obras. Es lo que me enseñaron a mí y lo que he estado enseñando a lo largo de 32 años como maestro. Manuel Fuentes Lázaro, sabía muy bien lo que quería hacer y así lo demostraba en cada momento que tenía ocasión; la forma abstracta la tenía marcada y solo le faltaba el fuego del hornacho para desarrollar la espléndida trayectoria artística que ha dejado a su paso. Al poco tiempo de estar en la escuela dejó atrás algunas influencias que traía de Madrid y empezó a crear su propia personalidad escultórica, siempre dentro de ese mundo compuesto por las normas formales y estructurales. En lo que respecta a esos procesos de abstracción, él siempre buscó y basó su obra en unas formas geométricas planas, matizadas y bien marcadas por un cuidadoso acabado. Son varios los que hacen este abstracto plano: Jorge Oteiza, Chillida, Martín Chirino, Pablo Palazuelo, etc… La elaboración del hierro nos impone esa regla. Hay otras formas abstractas “biomórficas” como la obra de Jean Arp, Julio González, Alberto, Miró, Henry Moore, Brancusi, etc. Manolo, siempre supo moverse y evolucionar en ese amplio campo de la forma. El número de premios conseguidos acreditan su reconocimiento a nivel nacional y la calidad de su elaborada escultura. Además, Manuel Fuentes ha sido de los escultores que han sudado la obra que han realizado como persona. Siempre le he imaginado encerrado en el taller entre ideas y conceptos conocidos, buscando soluciones y nuevos problemas por resolver, dando tiempo para que al final surjan las conclusiones originales y valiosas. La obra esta hecha y solo falta su puesta de largo. La creatividad es la producción de una idea o un descubrimiento que es nuevo y satisface a su creador porque es original; seguro que también se estimulan otros con lo desarrollado. Manolo era comunicador, amable en sí mismo, una suerte de abstracción. Gabriel Cruz Marcos. Escultor

No es fácil concretar y resumir en unas cuantas palabras las vivencias tenidas con mi amigo Manuel Fuentes. Para mí, la dimensión de algunas personas va más allá de su propia existencia. Para ello, Manuel, supo hacer de su vida: entrega, constancia y lucha total con un único fin, su escultura, su amada escultura, formas constructivas que como enredaderas, se van elevando al mismo tiempo que se construyen y se tejen en lenguajes poéticos. Nuestra amistad se remonta como trabajadores de la antigua Fábrica de Armas de Toledo (Empresa Nacional Santa Bárbara), en la que se estableció una relación y una amistad de trabajo. Ya por entonces, se inicia una inquietud artística y cultural en Toledo de la cual fuimos partícipes. Esta inquietud y amistad se irá desarrollando y fortaleciendo con el tiempo en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Toledo, donde en años diferentes fuimos aprendiendo y desarrollando la técnica y el dominio de la escultura en metal, la soldadura y la forja. Además, coincidíamos mucho en inauguraciones, exposiciones, concursos, premios, reuniones y plataformas dentro del mundo cultural de Toledo y, era en estas ocasiones donde podíamos hablar, a veces discutir y siempre razonar sobre el sentimiento, el concepto y el futuro del arte contemporáneo de la escultura en Toledo, desde una mirada en común que estaría basada en el trabajo, el esfuerzo y la reflexión, para así, dar fruto a la creación de una obra escultórica o pictórica propia, con un estilo y un sello personal profundo. Preparando esta exposición hemos tenido la posibilidad de contemplar en su estudio el universo escultórico y artístico que supo crear Manuel y que nos ha dejado como legado, para que ahora podamos seguir disfrutando con su contemplación y que nos haga vivir y sentir su obra como propia. Nos apoderamos de su forma y nos enamoramos de su contenido que es donde habita el artista ausente, Manuel. Creo también, como muchos artistas, amigos y familiares, que Manuel Fuentes se merece un lugar destacado en la Historia y en ese futuro Museo del Arte Moderno de nuestra Región de Castilla la Mancha. Hagamos de esta exposición homenaje un lugar de encuentro, de reflexión y de lucha para conseguirlo. Quiero desde aquí manifestar mi más profundo agradecimiento a todos los participantes, amigos y personalidades que han hecho posible este homenaje y que aunque esté lejos Manuel físicamente, que su obra esté cerca de nuestros corazones.

Aptitud+Pasión=Conquista   Dos aspectos particulares engendran la obra de Manuel Fuentes Lázaro: la aptitud –capacidad o disposición para un trabajo bien hecho, y de una factura preciosista–; y la pasión –inclinación muy viva hacia el volumen, hacia la materia caduca y universal a la vez–. Él no se podía imaginar haciendo otra cosa, en un diálogo bidireccional: de sus manos hacia su espíritu, y de su espíritu hacia sus manos, dejando una huella para la eternidad, porque no se conformó con llevar a conquistar a través de su paso por el tiempo, sino más allá del tiempo, más allá de espacio y la materia. Vivir bajo el protocolo de la vida no aportaba la semántica necesaria para su obra, por lo que se lanzó a la conquista de la materia, creando un mundo que empezó a existir a raíz de su conciencia, un mundo que solo él conocía, en el que se ordenaban sus pensamientos producto de sus creencias y experiencias, y a partir del que aparecieron unas huellas –sus huellas, que permanecerán a pesar de la caducidad corrosiva de la materia que empleaba, el hierro–, las que nos ha dejado como herencia y que hoy son nuestras creencias y nuestras experiencias. Esta conquista se dio gracias a dos condiciones: la actitud –trabajar disciplinadamente hasta conseguir el resultado imaginado–; y la oportunidad –que nace de la inspiración y el trabajo–. En un doble viaje, uno al interior y otro al exterior. Un viaje como misión, en el concepto medieval. Solo conociendo sus límites pudo llegar a lugares ignotos en donde se sabía él mismo; y un viaje al exterior, el que nutre sus experiencia –la infancia, la familia, la formación, los compañeros, la ciudad en la que nació–, todo aquello que le ha acompañado en su rodar. Manuel encontró, en la escultura, la pieza clave que ha completado su puzle, gracias a la cual experimentó el equilibrio por sí mismo, sin armazón. Una experiencia difícil de conseguir, y que nos lo presenta a través de sus obras: en el dominio de la materia, en su acabado, en su semántica, en su exégesis –que aún están por descubrir–. 

¿Maestro, esas formas que significan? ¿Maestro, las ves así en tu cabeza? ¡Maestro, enséñame! Podía no haberlo hecho, pero lo hizo, ¿qué le empujó? Me parece un gesto de bondad asombroso, el molestarse y hacer, crear esas esculturas. Después de las preguntas, me queda observar, dejarme llevar por esas formas únicas, pensar, ver, sentir, y de nuevo preguntas. Con las preguntas se forma. Con el silencio también. ¡¡ Ese espacio dentro del vacío momentáneo !! Tus formas juegan con espacio, el externo. Esas que así son, que tú decidiste que así fueran. Situaste tu obra en un tiempo, en un contexto, en un lugar. Este Toledo Manuel Fuentes. Mi Toledo también. Darte las gracias. Porque en el exterior, hay partes, que tienen las líneas de tu obra. Darte las gracias. Porque en mi espacio interno es un placer recorrerlas con la mirada. Darte las gracias. Por hacer, perder o ganar tu tiempo, desde los bocetos. Porque tu obra no está hecha de urgencia. Coger la radial, cortar esos hierros, hoy inmortales, que forman parte del Patrimonio de la Humanidad en Toledo. Líneas rectas. Formas rectas. Líneas curvas. Formas curvas. Puntos de fuga de los que me quedo para escapar, huir y en ese intento, volver trasformado y con fuerzas, para seguir los días. Nos quedamos, nos dejaste, tu obra viva e inmortal. A cambio esas partes, me dicen o tal vez dicen, secretos de uno mismo, que a no ser por ellas, permanecerían dormidas en algún lugar. Misterios. Que solo el artista se atreve a plasmar para quien necesite “esa llave especial”. 

“A MANUEL FUENTES” Golpeo en un fragmento de acero y suena “Manuel”, Como un eco sin voz, como un lamento fugado, Sonido común entre escultores, con sombras de adiós.   Me acerco al metal y le pregunto; ¿Qué haces? –Esperando a Manuel, he quedado aquí con él, Quizás no venga, están los vientos bravos y revueltos Los caminos no dejan avanzar a la fantasía ni al  arte. –Vendrá, conoce el espacio y el movimiento, vendrá.   Manuel, no has llegado a mi cita, ¿acaso no has podido?, O acaso los talibanes de la salud te han secuestrado O con sus balas, te han derribado de  tu sombra, O simplemente no has querido trasmitir el miedo Al adiós, a lo inapelable, a la ausencia del todo.   Me acerqué a tus esculturas y vi, entre las aristas, Sombras de volúmenes, huecos y miradas ausentes. Vi como nacían golondrinas, gorriones y mirlos; Vi como escapan en sus vuelos trazando arcos y diagonales Están dibujando los planos de tus obras futuras…. De tus obras inmediatas; camino de sus premios….   No habrá más premios Manuel, que el último alcanzado, El mas rotundo e importante, sin trofeo, sin aplauso, El premio final a tu trayectoria laureada. El galardón último que certifica tu carrera de éxitos. No habrá más aceros plegados, dominados y audaces, Habrá en su memoria recuerdos; luces y sombras, Habrá un canto con grito unánime, de promesas y amores De fragua y yunque; con silbidos de cizallas y radiales. Con la soldadura de fuego pegada al “corten” del pecho Y en su tejido de acero un nombre: Manuel Fuentes. 

En los últimos meses he tenido la ocasión de visitar varias veces el estudio donde realizó Manuel Fuentes la mayoría de sus obras, un verdadero santuario de obras de Arte donde se encuentran en el silencio del tiempo, un silencio que se rompe cuando contemplamos sus obras, pues éstas reflejan el poderío, la voz, el alma y la categoría artística de su autor. La impresión que me ha causado el poder contemplar, mover y palpar con mis manos, analizar desde diferentes ángulos de visión las esculturas, admirar su perfección y belleza ha sido única e inefable. Una gran emoción se apoderó de mí y esa emoción intensa, me impulsó a imaginar a Manuel Fuentes, trabajando allí en su taller, luchando hasta el agotamiento, por someter al hierro hasta darle la forma sublime que lo transformase en obra de Arte y poesía viva, en escultura eterna e indestructible. Allí estaba ese trabajo inmenso y único salido de sus manos, de su corazón y de su sabiduría, a través del cual siempre buscaba una resolución perfecta, interrelacionando, ritmo, dinamismo, equilibrio geométrico, fuerza expresiva materia y textura adecuada al conjunto de la obra. Manuel Fuentes siempre buscó la Modernidad en sus obras, con ese lenguaje Abstracto y Coherente que él dominaba como nadie. Manuel se alimentó de las mejores influencias y de los mejores artistas, influencias magníficas de héroes del Arte. Quizás la más trascendente fue la del gran Escultor y Pintor toledano Alberto Sánchez, quizás uno de los más importantes en la historia del Arte Moderno en España. Precisamente fue en el Homenaje que le hicimos en 1995 más de 40 artistas en Toledo con motivo del centenario de su nacimiento, cuando tuve la fortuna de conocer a Manuel Fuentes. Él participó con dos esculturas, una en hierro forjado “Sin título” y la otra titulada “Diálogo”, en chapa de hierro, ambas de 2 metros de alto, y yo con un cuadro titulado “El sueño de Alberto Sánchez” de 170 X1 17 cm. A partir de entonces y con la creación del Círculo de Arte ese mismo año del cual fuimos miembros ilusionados y activos en los primeros tiempos, allá en los bajos del Mercado, nuestra amistad se fue acrecentando y en estos últimos años se fue fortaleciendo, primero con la realización de su gran y magnífica Exposición en el Centro Cultural San Marcos en 2014 y también en ese año con el Homenaje al Greco con motivo del IV centenario de su muerte. Su colaboración entusiasta para llevar a cabo la Exposición Internacional celebrada en el Círculo de Arte titulada “Visión Inédita y modernidad en la obra del Greco ” hizo que nuestra amistad se potenciara y se enriqueciera especialmente. Él se volcó en su organización y montaje con una entrega absoluta. Trabajar junto a él en un evento tan importante, me permitió conocerle más a fondo y descubrir sus profundos conocimientos sobre Arte, su pensamiento sabio, abierto y Moderno, en función de una aspiración de renovación de las Artes Plásticas y la Cultura en nuestra Región de Castilla la Mancha, con un anhelo profundo e ilusionado por lograr la creación de un Centro de Arte Contemporáneo y Moderno en Toledo, que   rescatara del pasado a nuestra ciudad y la abriese, sin olvidar ese pasado, a una visión más moderna y enriquecedora dentro del Arte y la Cultura de nuestro tiempo. En los últimos años, Manuel y yo tuvimos largas conversaciones sobre este tema y también participó activamente en la Plataforma que desde el Círculo de Arte intenta activar este tema tan importante. Él participó en algunas de las reuniones y tertulias que se realizaron desde 2015 y firmó el manifiesto solicitando la creación de dicho Centro de Arte Moderno. Manuel Fuentes se sintió también atraído por las obras de otros escultores como fueron: Brancusi, Oteiza y Chillida y con ello, por proximidad, a las obras escultóricas relacionadas con la Abstracción Geométrica y el Constructivismo, siempre bajo la premisa de alcanzar sus sueños poético-plásticos a través de la escultura, utilizando esos materiales sólidos, indómitos severos y difíciles de someter a las pretensiones del Artista como son el hierro, el acero y el bronce. Manuel trabajó siempre con una pasión inusitada y entrega inigualable, buscando lo sublime en sus obras; este aspecto queda patente al contemplar las esculturas en su estudio. Allí se percibe el magnífico y potente grito creativo y pleno de modernidad de su creación, ese legado único y personal que es el eco de una verdadera hazaña creativa, protagonizada por un artista que nunca se rindió ante la adversidad y la dureza de la vida; su pasión y amor por el Arte eran muy superiores a toda dificultad. Manuel Fuentes marcó, a través de su lucha en la búsqueda de la belleza plástica y la modernidad, unos parámetros donde la variedad de las formas, la sobriedad, elegancia y perfección de la técnica, siempre estuvieran presentes, con un marcado estilo y sello personal donde unas veces las formas y volúmenes se elevan con estructuras próximas a prismas irregulares, con elementos en hueco y en relieve con ritmos armónicos y en cierto modo caprichosos, que se reafirman con firmeza en el volumen y en los elementos de sugerencias espaciales. En otras obras, son estructuras que se abren con rotundidad en formas poderosas en magníficas alas que quisieran trasladarnos o transportarnos a espacios infinitos e inimaginables. Ensamblajes entre elementos rectilíneos y curvas esféricas, cilíndricas y de cierta majestuosidad unidas por una geometría mágica y armónica sin precedentes. De este modo surgen imponentes sus “Ícaros”, “Oráculos”,”Atalayas”, “Samurais”, “Pájaros”, “Yunques”, “Volutas”, “Cilindros”, “Medievos”, “Parábolas”, etc. con toda su belleza y rotundidad. La otra faceta artística de Manuel Fuentes fué la pintura. Siguiendo sus conceptos sobre Abstracción y Composición, crea obras, algunas de ellas de gran tamaño y peso, todas realizadas como soporte en la madera; éstas son de un marcado sello Expresionista donde el relieve y el gesto matérico dan personalidad y fuerza a las obras. Manuel Fuentes juega aquí con las formas de manera rítmica y musicalidad, donde el dibujo, aparentemente improvisado, ejerce de elemento conductor sobre los factores compositivos de las obras.

En sus cuadros podemos percibir su exquisita sensibilidad gráfica y de trazo así como el dominio del diseño, próximo al virtuosismo que se manifiesta especialmente en sus bocetos para esculturas como: “Medievo”, “Inquisición”, ”Chamán”, “Samurai”, ”Icaro”, Vigía”, etc. realizados también sobre madera. En sus obras de gran tamaño, se lanza a una aventura creativa muy Expresionista y de gran fuerza, que solamente con sus importantes recursos, conocimientos, intuición y pasión artística es capaz de solventar con éxito en la resolución de dichas obras. Así lo vemos en “Tránsito” (Homenaje a Saura), “Nebulosa”, “Tránsito 2”, “Vendetta” y el gran Díptico “Sin Título” que es un grito pictórico inusitado y potente, que manifiesta el afán irrefrenable por experimentar nuevas fronteras en lo más profundo de su Ser. Desde este testimonio, quiero manifestar también la profunda admiración que profeso a este gran artista y amigo entrañable, cuya obra sigue ahí viva y perenne.Manuel Fuentes merece un lugar destacado en la Historia del Arte Moderno de nuestra Región. Este Homenaje que ahora realizamos a través de esta gran Exposición en el Centro de Arte y Cultura de San Marcos y con la publicación de este Libro-Catálogo que recoge lo más significativo de su obra. Esperamos que esta muestra sirva para situarle en el lugar destacado del Arte Contemporáneo que le corresponde en nuestra querida Región de Castilla la Mancha y especialmente en esta Ciudad de Toledo que le vio nacer, crecer y realizarse como gran artista. Esta Exposición, también puede ser un punto de partida para un futuro encuentro de Manuel con ese Centro – Museo de Arte Moderno, vivo y dinámico, que él tanto deseaba para Toledo.

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